Tuesday, 25 June 2019
Y usted... ¿ya se dio su toque? PDF Print E-mail
Legalizando estupideces


Por: Efraín Reyes y Soto / EL BOQUEÑO

Parece increíble que habiendo tantos asuntos importantes que nos amenazan como familia y como sociedad, la mayoría de los medios de difusión desvíen nuestra atención hacia otros asuntos que bien podrían tratarse como simples gacetillas o publicación pagada, si es que sus protagonistas quieren llegar a la opinión publica…

Me refiero, caro lector, a los tejemanejes entre políticos.

No es posible que periódicos, revistas, radio y televisión nos estén bombardeando diariamente con la miseria que se descubren -unos a otros- los aspirantes a los puestos públicos, cuando se ventilan asuntos que nos llegan más cerca de la piel a todos y cada uno de los ciudadanos y amenazan no solo la estabilidad de nuestra sociedad, sino también la estabilidad de nuestra familia.

Dígame si no: tenemos pendiente lo de los abortos, tenemos pendiente lo de los matrimonios homosexuales, tenemos pendiente lo de la legalización del uso de la marihuana y desgraciadamente nos ocupamos más en saber qué ratas llegan a los puestos públicos. Desde luego, eso también nos afecta, pero más nos afectan los problemas que nos llegan al pellejo.

Hoy quiero referirme al problema de la marihuana, porque aunque no lo crea, lector amigo, nos afecta a todos, más que el problema de los matrimonios gays y la legalización o no de los abortos, porque esta droga, si llega a penetrar en un hogar afectará a los hijos varones, a las hijas y desde luego a los padres de familia.

Mi experiencia como reportero de policía por muchos años, me obligó a registrar casos terribles de individuos drogados con marihuana que hacían victimas a sus familias de graves agresiones, al grado de llegar a matar a sus parientes y hasta a sus propias madres o abuelos; a sus esposas ni se diga, pues las mantenían bajo un régimen de terror, siempre humilladas, golpeadas, violadas o incluso obligadas a trabajar para obtener dinero con el único fin de comprar más droga.

Por ello, ahora que muchos ignorantes levantan su manita pidiendo que se legalice el uso de la marihuana para venderla en estanquillos como si fueran chicles o sembrarla libremente en patios traseros y macetitas, me sale de muy adentro la expresión: ¡que estúpidos!

A esos individuos que pugnan por la legalización del uso de la marihuana, les pregunto: ¿Están ustedes de acuerdo en que sus hijos fumen marihuana? ¿Están ustedes de acuerdo en que sus hijos o hijas se reúnan con sus amistades para fumar marihuana en la sala de su casa, en el baño o en el jardín, pues total, estaría legalizado su uso y por lo tanto permitido?

El que esto mal pergeña, lector amigo, sale a caminar todas las mañanas a un parque cercano a mi domicilio; pues no va a creer que desde las 7 de la mañana ya rondan por las instalaciones de dicho parque los adictos a la marihuana, chupando sus porros y atragantándose con el humo que se tienen que tragar… Y eso basta para que ya no pueda uno andar tranquilo, apresurando o suspendiendo la caminata. Y como estos desdichados siempre andan en grupitos de tres o cuatro, pues la gente decente siente ñáñaras y temiendo un asalto o agresión, abandona el espacio que es para hacer ejercicio y se lo adueñan los adictos.

Ahora, como estoy cierto de que los que solicitan la legalización del uso de la marihuana no lo han leído, voy a hacer favor de transcribirles lo que en internet se puede encontrar acerca de la marihuana, misma que nuestro ilustre expresidente chente Fox quiere sembrar y vender entre los mexicanos para idiotizarnos más:

El consumo de la marihuana causa problemas para pensar y solucionar problemas, distorsiona las percepciones y afecta la memoria y la capacidad de aprendizaje. Disminuye la capacidad para conducir vehículos, la coordinación de movimientos y la concentración. Aumenta la frecuencia cardiaca; puede causar palpitaciones y arritmias. Afecta los pulmones; llega a contener entre un 50% y 70% más cancerígenos que los cigarros. Puede producir alucinaciones, paranoia y ansiedad.

El fumador habitual de marihuana sufre tos crónica con flemas y una mayor frecuencia de enfermedades respiratorias e infecciones pulmonares. Regularmente, estos fumadores comienzan experimentando con marihuana y terminan utilizando sustancias más nocivas como cocaína y opiáceos.

Lector amigo, después de leer esta columnilla, usted ya posee un poco de información sobre el perjuicio que causa la marihuana; al principio señalé los daños tan terribles que sus consumidores infligen a sus familiares y hasta a su propia madre. Por lo tanto, usted ya está en posición de rechazar la legalización del uso de la marihuana. A quienes la desean legalizar, digámosles que se la den a fumar a sus hijos, pero que no vengan a joder a los nuestros.

Ojalá esto último pudiéramos decírselo a esos fumadores y estirados que aprueban todo tipo de leyes, nada más porque ven el mundo desde atrás de un escritorio y desde lo alto de un templete o sólo por estar a la moda.

Le recuerdo que así es la vida.

 

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