Monday, 25 March 2019
La intención de los Juicios Orales PDF Print E-mail
Nada ha cambiado


Por: Miguel Cárdenas Martínez / Colaboración especial

Éstos, fueron modificados para el desahogo de la población en los reclusorios pero a quienes deberían liberar (inocentes, chivos expiatorios y presos políticos) definitivamente no los liberan. Está ya bien comprobado que los delincuentes son la caja chica de las autoridades corruptas que hacen que en estos tiempos de altos índices delincuenciales se conviertan en platillo fuerte para los incontables e intocables PROCURADORES, JUECES y MAGISTRADOS.

Se dice, que en el caso de los magistrados, son cargos ocupados por puro compromiso político, aún cuando dichos funcionarios nunca hayan desempeñado una función ni siquiera como jueces de manzana. Por desgracia en ellos está la facultad de liberar a quien pague más por sus favores especiales.

Desafortunadamente para la sociedad productiva no existe una autoridad suprema que sancione estas graves faltas, pues el mismo Estado está denunciado por corrupción. Ni la Suprema Corte de Justicia ya quiere intervenir, pues como todos, está empapada en el jugoso negocio de la justicia mexicana. ¿Cómo queremos que nuestra sociedad tenga real y verdadera justicia, cuando quienes violentan el Estado de Derecho son precisamente quienes se encargan de proveerlo?

Cuando un juez presiona a un infractor de la ley, se piensa que con tal actitud se está llevando a cabo verdadera justicia, pero no, es una faramalla estratégica con la finalidad de obligar al abogado del detenido a que oferte más por los favores requeridos para ser liberado mediante un jugoso pago después del arreglo.

Cuando son denunciados estos empleados públicos o comisarios, sólo se les cambia de zona para que sigan aportando su moche o cuota al Estado y como castigo, uno de ellos ya fue enviado a impartir justicia (¿?) en Zongolica.

En cuanto a las corporaciones policiacas, no importa que se desgasten atrapando delincuentes, pues al final su trabajo termina desperciándose en esos burdeles institucionales disfrazados de Juicios Orales. Es como ahora se les conoce. Son la misma gata pero más revolcada.

Y así, con esta reforma jurídica, cuando el ciudadano interpone su denuncia, avienta carne a las bestias carroñeras del sistema mexicano, el cual como un cáncer hoy consume al país. El nuevo Sistema de Juicios Orales continúa empleando a enviciados y a funcionarios reciclados que traen malas mañas del viejo Sistema Penal Inquisitorio. Todo sigue igual. El dinero es prioridad en estas salas con fines empresariales donde la justicia institucional se vende al mejor postor, como siempre.

 

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